PRADOREY

PRADOREY

Durante siglos, el río Duero ha bañado 7 km de nuestras tierras con el fluir constante de sus aguas. Testigo privilegiado de grandes historias y pasiones susurradas en cada uno de sus rincones.

Pocos años después del Descubrimiento de América por la Corona de Castilla, el 11 de noviembre de 1503, la reina Isabel La Católica adquiere la finca de Ventosilla por dos millones doscientas ochenta y seis mil trescientos treinta y tres maravedís, según acredita la escritura original que se conserva en el archivo general de Simancas. Tras su muerte, la finca pasó a manos de su hija, la reina Juana, y posteriormente al primogénito de ésta, el Emperador Carlos V.

Ya en el año 1521, el Emperador la dona a Don Bernardo Gómez de Sandoval y Rojas, Marqués de Denia. Su nieto, Don Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, Duque de Lerma y valido de Felipe III, iniciaría la colonización agrícola de la finca y la construcción de un sólido palacete (nuestra actual POSADA) de estilo herreriano frecuentado por el rey, quien se haría acompañar de prestigiosos músicos, actores y artistas que disfrutaban de largas jornadas de caza y de la vida de palacio. Ilustres personajes como Rubens o Lope de Vega dieron muestra de sus artes al rey en La Ventosilla alternando con los lances de caza en los prados adyacentes, origen de PRADOREY, el nombre de nuestra bodega.

En épocas más recientes, la finca pasa por diferentes propietarios, hasta que en 1989 es comprada por Don Javier Cremades de Adaro, quien se dedica a devolver a La Ventosilla su antiguo esplendor. Es en este momento cuando se planta el nuevo viñedo, se construyen nuevos establos, se modernizan los cultivos y se reforma el palacio para transformarlo en la actual POSADA y se construye nuestra actual bodega, dando comienzo a una nueva época que llega hasta nuestros días.

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